El cambio de paradigma en el Derecho mexicano implica transformaciones en su dimensión teórica tanto como práctica. Se ha reformado la perspectiva valorativa en vista de los derechos humanos. Y el legalismo ha dado paso al constitucionalismo, con la constitución y sus valores jugando el papel protagónico que antes correspondiera a la ley. De allí surge la necesidad de acudir a nuevas o, al menos, diversas, concepciones susceptibles de conducirnos exitosamente al paradigma hacia el cual transitamos.